PARACAS


Introducción

Llevamos planeando este viaje mucho tiempo. Era nuestro segundo viaje como grupo de amigos, 3 hombres (Huaylla, Puntal y yo) y 3 mujeres (Leyla, Julia y Claudia). De los mencionados, sólo Claudia y yo eramos pareja, los demás eran “amigos”.

Desde la izquierda
Las chicas: Julia, Leyla y Claudia
Los chicos: Puntal, Huaylla y yo

Huaylla vive en Nazca, así que teníamos un lugar donde quedarnos ahí. Algo que aprovechamos muy bien, ya que nuestro presupuesto iba a ser algo ajustado. Nuestro itinerario era el siguiente:
  • Viajar Jueves por la noche y llegar a Ica el Viernes 17 de Marzo muy temprano por la mañana, desayunar e ir a tomar un bus para Paracas, luego ir hacia las islas Ballestas. Al regresar, ir hacia la playa La Mina, pasar la tarde en Pisco y regresar a Ica por la noche solo para dormir.
  • En Ica, por la mañana dedicarnos a conocer la ciudad y sus principales atractivos turísticos, almorzar e ir a Cachiche a conocer el lugar de las famosas Brujas de Cachiche; por la tarde, ir a la Huacacchina para recorrer las Dunas en los areneros y ver el amanecer en el desierto. Esa misma noche ir a Nazca.
  • En Nazca, por la mañana ir al mirador de las Líneas de Nazca, luego ir a ver las momias a La Necrópolis de Chauchilla, a Los Paredones y luego ir a los Acueductos de Cantalloc. Por la noche conocer el centro de la ciudad y luego regresarnos a Lima esa misma noche.
Maletas listas, el punto de reunión era la Empresa Flores, el servicio económico costaba 30 soles. El Viaje dura poco menos de 5 horas, así que debíamos salir lo más tarde posible para no llegar tan de madrugada a Ica.

Llegada a Ica

Muy temprano en Ica, llegamos a la agencia de buses. A unas cuadras estaba la plaza de armas así que fuimos caminando. Nuestra idea era tomar desayuno cerca de la plaza de armas, pero no contamos con que todo a esa hora estaba cerrado. Así que no hubo otra que sentarse a esperar. Huaylla se comunicó con un amigo que vivía en Ica para que nos haga el favor de guardarnos nuestras mochilas mientras nosotros pasábamos el día en Paracas, su amigo amablemente aceptó y nos ahorramos el dinero del guardaequipaje. Luego de dejar las mochilas en la casa de su amigo, fuimos a la empresa Soyus a tomar un bus hacia Pisco, y bajarnos en el Cruce para luego tomar un taxi a Paracas. Así lo hicimos; el costo del pasaje es 6 soles, nos bajamos en “el cruce” y tomamos un taxi a Paracas por 15 soles.

Llegada

Paracas

En Paracas, llegamos 8:30am y lo primero que hicimos es ir a comprar los servicios de las tantas agencias de tour que ofertan paseos a las Islas Ballestas. Encontramos uno a 40 soles, lo tomamos. El tour estaba programado para las 10:00 am así que había tiempo para tomar desayuno.

Desayuno en Paracas

Ya en el muelle, había que hacer cola para ingresar a nuestra lancha. Salimos 10:30 am, la guía era una señora muy amable, nos indicó que cuidemos nuestras cámaras, gorros y lentes ya que la lancha iba a ir a mucha velocidad y se podían volar. Efectivamente, la lancha golpeaba las olas a gran velocidad y nos salpicaba agua a todos, especialmente a los que estaban sentados en el borde. Nos pareció muy divertido.




La primera parada es en “El candelabro”, una figura echa en una duna, la cual sólo puede ser vista desde el mar. La siguiente parada iba a ser en las islas Ballestas, hábitat de lobos marinos, pingüinos y aves guaneras (con suerte se pueden ver delfines).

El Candelabro

Islas Ballestas

Llegando a las islas Ballestas se puede ver a la gran colonia de lobos marinos repartidos por todas partes, sobre la playa, sobre las rocas y en el agua. Los machos son fáciles de distinguir de las hembras por tu gran tamaño y ferocidad. Bordeamos la isla hasta llegar a una zona conocida como “La maternidad” donde sólo se ven a las madres con sus crias. Siguiendo el recorrido también pudimos ver a dos machos peleando, mismo National Geografic. Nos quedamos en ese lugar varios minutos.

Lobos marinos

Al otro lado de la isla, pudimos ver unas formaciones rocosas en forma de arco y una bandada de gaviotas que nos sobrevoló, un hermoso espectáculo. 



Pasamos por un muelle y una grua abandonados, utilizados en la época de la explotación huanera (aunque según la guía, aún siguen extrayendo huano 1 vez al año). Cerca de ello, también una pequeña colonia de Pingüinos de Humbolt. 




Nos gustó mucho el paseo, tanto por el paisaje como la fauna. De regreso al muelle en paracas, las respectivas fotos con el capitán y continuar con el itinerario.



Nuestro siguiente destino sería la playa “La Mina”. Consultamos en la misma agencia y nos dijieron que por 15 soles por persona, nos llevaba y traía un bus. Pero vimos unas bicicletas fuera y se me ocurrió preguntar por ellas, nos las alquilaban a 20 soles todo el día. Le preguntamos si era posible ir en bicicleta a la Playa y nos dijo que sí. Que no demoraríamos más de 2 horas. Luego de una breve conversación con el grupo, consultar el mapa y ya que todos estábamos de acuerdo, nos decidimos por ir la aventura e ir en bicicleta.


Bicileteada hasta "La Mina"

Cada uno eligió su bicicleta, nos explicaron la ruta en el mapa, nos bañamos de bloqueador e iniciamos el viaje. ¿Qué podía salir mal? 6 jóvenes todos con buena salud y de buena condición física. Los primeros 45 minutos eran de carretera, genial sentir la velocidad del viento en el rostro. Nos distribuimos 2 hombres delante, las 3 mujeres juntas, y un hombre atrás. El ciclista más experimentado (se lo turnaban Huaylla y Puntal) debían estar atrás y avisar si venía un auto para abrirnos a la derecha. Yo iba delante porque era al quien le explicaron la ruta, y me ayudaba con el google maps.







La primera media hora lo hicimos a buen ritmo, pero hubo un error escandaloso: ¡Nadie compró agua! Nos dimos cuenta muy tarde como para regresar y comprarla. Así que continuamos a ver si en el próximo peaje, a más o menos otra media hora, había algún baño o tienda. Continuamos con el recorrido, hasta que Leyla hace un mal giro y se cae. Nos detuvimos todos, se había hecho una herida en la mano, Leyla es súper valiente, pero se veía que le dolía pues el corte era profundo; la poca agua que teníamos la usamos para lavarle la herida. Ahora estábamos peor, sin nada de agua y con Leyla que, por su herida, no podía maniobrar mucho la bicicleta.



Luego de 45 min de camino, debido a que tuvimos que bajarle a la velocidad, llegamos al peaje. ¡No había baño ni tienda! Tenían un baño portátil, pero sin agua. Le dijismos que necesitábamos lavarle la herida a mi amiga, y por suerte nos trajo un recipiente con agua. No era apta para beber, pero sí nos refrescamos. Le pregunté donde estaba el baño o tienda más cercano y nos dijo que en el Museo Julio C. Tello, a 2 km de distancia. No nos pareció mucho, puesto que desde nuestro destino habíamos hecho 6km.

Luego de descansar un momento, seguimos con destino al Museo, pero los ánimos ya no eran los mismos, y peor aún, el ver la tremenda subida que teníamos que hacer para llegar al museo. Nos costó mucho esa subida, pero la hicimos. Llegamos al museo, y lo primero que hicimos fue sentarnos en el cafetín y tomar toda el agua que pudimos. Descansar un rato y continuar el camino, luego de media hora tuvimos que dejar la carretera y tomar un desvío para ir a la playa, el camino era de trocha. 



Nuestras bicicletas eran de montaña así que pensamos que no nos iba a hacer mucho problema el tipo de camino, y así fue. Lo malo, y lo que nadie nos dijo es que el camino era pura subida. Padecimos terriblemente, Perdimos el orden inicial, Puntal se adelantó y Julia también; los perdimos por momento y nos dimos cuenta que estaban en una playa, ellos pensaban que habían llegado pero la verdad es que ni siquiera estábamos cerca.




Continuamos el camino y las chicas ya no podían más. Decidimos ponernos a un lado del camino y “tirar dedo” a quien pase para que nos dé una jaladita. Felizmente, no demoró en pasar un auto, tiramos dedo y se detuvo. Era una pareja joven que iba hacia La Mina; el auto era pequeño, así que le dije que se lleve a las chicas. Las chicas subieron y los hombres nos quedamos con sus bicicletas. Nos miramos raudamente y nos dijimos: ¿Y ahora qué hacemos?

No teníamos forma de comunicarnos con las chicas puesto que no había señal en la zona, y nuestra única alternativa era seguir  manejando, esta vez, cada uno su bicicleta y llevar otra con una mano. Todo ello en subida y en trocha. Nos la pasamos riéndonos y lamentando no haber tomado la primera opción de la agencia que nos llevaba y traía por 15 soles. ¡Que tontos fuimos! Maniobrar la bicicleta era muy difícil, nos caíamos a cada rato, pero cuando cogíamos velocidad y constancia, llegaba un auto y debíamos parar para darle el pase. Volver a subirnos a la bicicleta era todo un reto.

Ya avanzado buen tramo, vimos a lo lejos una subida de cerro impresionante. Nos detuvimos a un lado de la carretera y nos desmotivamos completamente, esa subida no la podríamos hacer por nada del mundo. No quedó otra que tratar de hacer lo mismo que hace rato: “tirar dedo”. Los pocos autos que pasaban eran pequeños y teníamos que llevar las bicicletas, nuestra esperanza era que pasara una camioneta pickup y estábamos dispuestos hasta pagarle para que nos lleve. Pero nunca pasó una.

Nosotros nos encontrábamos subiendo el camino a pie, en eso auto pequeño se estacionó por nosotros, vimos bajar a Claudia y nos hizo volver a la vida. Subimos las bicicletas al auto y nos acomodamos como pudimos. Las chicas vieron el camino y al darse cuenta que era imposible que nosotros la hagamos, puesto que después de de aquella subida, venía una bajada aún peor, nosotros de tan solo ver el camino nos quedamos asombrados, eso no lo hubiéramos hecho ni siquiera a pie.

Playa "La Mina"

Llegamos a la playa; eran las casi 4:30 pm, lo único que quería era meterme al mar y aprovechar lo último del sol
. Que deliciosa sensación después de tremenda aventura. Nos quedamos en el agua hasta que pudimos.













































Para regresar a Paracas, no íbamos a subirnos a las biciletas ni locos, así que llamamos a la señora del tour para que venga a recogernos. Felizmente llegó por nosotros. Regresamos a Paracas cerca de las 7:00 pm, y según los planes, debíamos regresar a Ica. Lo hicimos en la empresa Soyus, el pasaje nos costó 6 soles.



Ya en Ica, cenamos y fuimos a buscar un hotel para pasar la noche, encontramos uno cerca de donde habíamos guardado las mochilas. Sólo queríamos ducharnos y dormir, pero antes teníamos que planear nuestro siguiente día. Ica y Huacchina.



SIGUIENTE:

ICA